Historia de nuestros vinos

Estrabon

Los vinos producidos por Bodegas y Viñedos CARBAJO RUIZ, son el resultado no solamente de las extraordinarias condiciones climáticas a los que están sometidos, sino que también son el resultado de las huellas dejadas sobre ellos por las distintas civilizaciones que se asentaron en nuestra región desde hace aproximadamente 3.000 años.

Las primeras noticias que se tienen de vinos producidos en la zona, son las proporcionadas por Estrabón; geógrafo griego del siglo I a.C., quien en su libro Geografía (Libro III), escribía que las vides jerezanas fueron traídas a la región por los fenicios alrededor del año 1.100 a.C..

 

slide0060_image009Esto lo corrobora diferentes yacimientos arqueológicos de origen fenicio encontrados aproximadamente a 4km. de Jerez, que datan del siglo IV a.C. como son los del Castillo de Doña Blanca, en los que se descubren varios lagares destinados a la elaboración de vinos, confirmándose por tanto, que fueron estos; los mismos fundadores de la antigua Gades (Cádiz), los que trajeron a nuestras tierras el arte de cultivar la vid y de elaborar vinos desde donde procedían, el actual Líbano. Esta civilización de grandes comerciantes, mercadeaban con los vinos que producían en la zona por todo el Mediterráneo, principalmente a Roma, así, que desde entonces nuestros vinos ya tenían vocación de grandes viajeros. Posteriormente a estos, se instalan otras civilizaciones no menos importantes como son griegos y cartagineses, los cuales también ahondan raíces en la zona. 

escipion1slide0060_image017Otra y de las más importante civilizaciones que también se asentaron aquí fue la romana. Sobre el año 138 a.C. Escipión Emiliano, dio comienzo a la dominación romana, en la que también se llevaban los vinos que se producían, no solamente a Roma, sino por toda la metrópolis en el interior de ánforas, como se ha podido comprobar por numerosos restos arqueológicos encontrados. Luego se instaló la dominación árabe en España hacia el año 711, que en el caso del bajo Guadalquivir, duró más de cinco siglos. A pesar de la prohibición religiosa que pesaba sobre estos el consumo de alcohol, se mantuvo el cultivo de la vid, sobretodo para la producción de uvas pasas y vinos no para su consumo de boca, pero si para la obtención de alcohol para fines medicinales, perfumes, ungüentos, etc.

 

Más tarde sobre el 1264, el monarca castellano Alfonso X reconquista todo el bajo Guadalquivir, incluso el reino nazarí granadino.

Fue este monarca, un enamorado de la zona, incluso llegó a poseer viñedos propios. Uno de sus hombres más destacados fue Fernán Ibáñez Palomino; quién diera nombre a la variedad de uva que aún sigue siendo la más cultivada aquí; la variedad Palomino.

 

slide0134_image008Otro gran acontecimiento que marca el devenir de los vinos de nuestra zona será el descubrimiento de América. Nuestros vinos ya no solo se envían a Europa, sino que atravesarán el Atlántico. Por tanto se asistirá a un florecimiento de los negocios vinateros. Así lo atestigua diferentes documentos de la época, como el que existe, de la compra de botas llenas de vinos de la zona por parte de Magallanes para su largo viaje a nuevo mundo, el cual parte definitivamente del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 20 de Septiembre de 1.519 después de un gran avituallamiento en esta ciudad. Es únicamente la embarcación Nao Victoria con Juan Sebastián El Cano al frente, y con solo 17 supervivientes; la cual formaba parte de la expedición de Magallanes, la que regresa tres años después de donde partió, Sanlúcar de Barrameda el 06 de Septiembre de 1.522.

slide0134_image013Es también a finales del siglo XVI y principios del XVII, cuando tiene un gran esplendor el consumo del vino de Jerez en Inglaterra. Tanto es así, que el gran Literato Universal de todos los tiempos en lengua inglesa William Shakespeare, recoge numerosas referencias al vino de Jerez en ocho de sus obras; "Enrique VI" (1590-1592), "La doma de la bravía" (1593), "Enrique IV", 1ª y 2ª parte (1597), "Enrique V" (1598), "Las Alegres Comadres de Windsor" (1599), "La noche de Epifanía" (1600) y "La Tempestad" (1613). Destacar una de ellas, la cual recoge Falstaff cerrando su monólogo en la escena III, acto IV de la segunda parte de Enrique IV; "Si mil hijos tuviera, el primer principio humano que les enseñaría sería abjurar de toda bebida insípida, y dedicarse al Jerez"; este autor inglés era gran conocedor de los vinos de Jerez; vinos  los cuales apreciaba hasta el punto de que en compañía de amigos, consumían buenas cantidades de vinos de Jerez en la Bear Head Tavern. Fueron estos vinos tan importantes en la época, que a partir de la segunda mitad del siglo XVII, se embarcaban a través del puerto de Cádiz con el privilegio de contar siempre con la reserva de un tercio del total de las bodegas de los buques, para la carga de estos vinos. La demanda de nuestros vinos aumenta entre ingleses, escoceses, irlandeses, holandeses, etc., tanto es así que deciden establecerse en nuestra zona creando sus propios negocios, en los que todavía hoy algunos de ellos conservan sus nombres. 

En esta época todavía los vinos que se producían no serían exactamente igual a los que hoy producimos, ya que eran vinos más jóvenes. Debido a los múltiples trasiégos y manipulaciones que sufrían estos vinos a la hora de ser embarcados en sus correspondientes botas de madera, y al  verse sometidos a grandes adversidades ambientales en los slide0137_image007largos viajes que debían hacer, era afán de los vinateros de la época, el que estos no se desnaturalizaran y se conservaran perfectamente, surgiendo así prácticas enológicas las cuales hoy son autenticas señas de identidad de nuestros vinos. Se pasó por tanto a vinos más envejecidos y estructurados, apareciendo entonces una de las señas de identidad más importante antes mencionadas, la cual permanece hoy en día, nuestro actual sistema de crianza y envejecimiento único en el mundo, denominado "Criaderas y Solera". También a estos vinos se les empiezan a aumentar su graduación alcohólica, apareciendo por tanto otra seña de identidad, "La Fortificación" , (adición de alcohol vínico) para que pudieran prolongarse en su largo proceso de crianza en las botas de madera, adquiriendo así signos de distinción organolépticas  y una gran estabilización natural del vino envejecido y poder así una vez que se expidieran, hacer grandes travesías marítimas sin sufrir ninguna desestabilización, llegando en óptimas condiciones a destino. Dependiendo de la proporción de estas fortificaciones, se obtienen los diferentes tipos de vinos que hoy producimos. Es también importante junto con estos cambios, los que se producen en la concepción de las propias bodegas como locales, ya que se matizan las construcciones en alturas, orientaciones, acumulación de humedad, temperaturas, etc., para producir los vinos actuales. 

A finales del siglo XIX y principios del XX, los vinos de nuestra zona seguían imparables en su expansión en los mercados internacionales. Tanto es el auge, que se empieza a elaborar vinos con cierto parecido a los nuestros en otros lugares del mundo, apareciendo así sucedáneos de nuestros vinos. A consecuencia de estas imitaciones, surge por parte de bodegueros de la zona una fuerte unión por la defensa de nuestros caldos, articulándose mecanismos de defensa ante este problema. Es cuando se empieza a gestar lo que actualmente es nuestra Denominación de Origen. En 1933, se publica la primera Ley Española del Vino, y ya en este texto se recoge la existencia de la Denominación de Origen de Jerez; aunque no es hasta 1935 cuando se publica e primer Reglamento de la Denominación de Origen de Jerez y su Consejo Regulador; siendo así el primero y más antiguo de España.

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